¿Alguien quiere jugar conmigo?

6 6 Dani/Edu
2 2 Alfred/Berni

¿Es posible perder dos partidos en una noche? Sí, es posible, pero hace falta ser un fuera de serie como Berni Robredo para conseguirlo. El hombre tuvo la torpeza de presentarse en el sitio inoportuno en el momento menos adecuado. Si juegan cuatro, tres son cabeza de serie y uno es el penúltimo clasificado (con la nueva Ley Moliner), no hace falta ser un lince para percatarse que los números no cuadran. Así que su suerte estaba echada, y solo un milagro podía evitar que saliera de aquella pista maldita como un cordero degollado. Sucede que los milagros son eso, milagros, o sea que no pasan nunca o casi nunca. Primero perdió con Nadalfred, luego con Danilovic (aunque parece ser que no computará como partido oficial) y solo el reloj evitó que consiguiera su particular triplete con Eduardberg. Habrá quién pensará: ¿y como se llegó a este cartel? Pues es bien sencillo, los responsables tienen nombres y apellidos. Se llaman Marat Carpin, en paradero desconocido. Alex MacSainz, quién, como siempre que llega el frío, prefiere el teatro. Uricevic, que sigue buscándose a sí mismo en su enésima gira chamánica, allí donde Dios perdió una alpargata. Y Marc Chang, que ha plantado la tienda en la enfermería. Tiene guasa lo del Tigre de l’Hospi. Su esperado regreso, tras cuatro meses en el dique seco, ha durado una semana. Así las cosas, lo mejor de la noche fueron los calamares y las croquetas de bacalao. Por cierto, ¿alguien quiere jugar conmigo?

Bernat Segurola

Salvados por la campana

6 4 Alfred/Àlex
3 4 Marc/David

La pista central del Vall-Park Arena’s estaba llena a reventar de un escotadísimo y minifaldillero público femenino que no quiso perderse la tan anunciada vuelta al circuito de Marc Changchullos que, gracias a la dedicación y esfuerzo de su guapísima fisioterapeuta personal, ha superado el duro túnel de su lesión en el aductor derecho. Aunque siguen las molestias, el parte médico es indiscutible: APTO para el deporte y el sexo de altísimo nivel.

La semana ha sido caliente y no ha sido precisamente la prensa la que ha lanzado carnaza a los aficionados, no. Volvemos a las andadas y Nadalfred se ha dedicado a realizar llamadas telefónicas amenazantes a su eterno rival, Marc Changchullos.

Pero vámonos al partido que es lo que les interesa a nuestros lectores y no hagamos como otros periodistillos del tres al cuarto que publican crónicas que una vez leídas hasta tres veces sigues sin saber ya no el marcador, si no hasta quien ha sido el equipo vencedor...

Ya en el calentamiento se adivinaba que la cosa iba en serio. Eso no era un calentamiento, era un “tómala, ahí va, a ver si puedes con ella” a lo que el otro le respondía con un no menos “puf, eso lo devuelve mi abuela, toma tu esta a ver si te perforo la raqueta...”.

Cuando Marc Changchullos y Marat Carpín todavía se estaban poniendo los calcetines y las muñequeras, se encontraron con un 1 a 4 en su contra. Como antaño, “esos locos bajitos” realizaron una espectacular remontada, llegando a tener hasta 4 pelotas para el 4 a 4, pero unas veces la Diosa Fortuna, otras la jodida red de los cojones, lo impidieron. 6 a 3.

El segundo set nada tuvo que ver con el primero, y un Nadalfred lento de reflejos y un McSainz fallón, no podían hacer nada para contrarrestar el talentoso juego de los enanos que siempre fueron por delante en el marcador.

McSainz sigue pidiendo explicaciones a su raqueta de sus errores en la red, y Nadalfred se pregunta como es posible que Marc Changchullos esté al nivel que está tras más de 4 meses de ausencia de la competición.

Cuando el marcador reflejaba un 4 a 4 y estaba claro que se vería un tercer y definitivo set, empezaron las prisas: McSainz y Nadalfred pidieron a voces dar por terminado el partido para poder acudir al bar a ver el partido de baloncesto del FC Barcelona, acompañados, eso sí, de suculentas y colesterólicas tapas. Nada es de extrañar su patético estado de forma...

Salvados por la campana...

Butanito García

La travesía del desierto

6 6 Alfred/Àlex
0 4 David/Berni

Cuando Marat Carpin saltó a la pista fumando un pitillo y Berni Robredo con una camiseta más arrugada que un higo advirtió la hinchada que la cosa no pintaba bien. Y no andaba equivocada. Todavía estaban los dos jugadores calentando y preguntándose qué tal anda la família cuando acabó el primer set, resuelto de un plumazo por Nadalfred y MacSainz en apenas un cuarto de hora.

Así que la contienda no empezó hasta el segundo set, cuando Robredo y Carpin hicieron de la necesidad virtud y se levantaron del suelo. Aunque afeitados y magullados, decidieron que había partido, hasta el punto de amenazar la victoria de sus rivales, hazaña impensable pocos minutos antes. Con 4-4, hasta flotaba en el ambiente el fantasma del tongo, habida cuenta que el empate les valía a unos para ser campeones y a los otros para evitar la última plaza. Sucede que Nadalfred ya no está por muchas tonterías y ha recuperado la excelencia en su juego, así que no hubo sorpasso posible, para desgracia de Carpin y Robredo, que siguen su particular travesía del desierto, y para gloria de MacSainz, herido todavía por su derrota de la semana anterior, según él inexplicable, claro.

Primer set aparte, el rosco de la noche se lo llevó el Vallparc. El estado de la pista central era impresentable, rayando lo impracticable, con más tierra que en la playa de la Barceloneta.

Bernat Segurola

Bienvenidos de nuevo al espectaculo de paddle.....beach

Presentandose a la pista un cuarto de hora antes del horario previsto, el cuarteto de estrellas citadas para el partido de ayer quisieron terminar de un plumazo con el runrun incesante sobre una nueva posible suspensión del partido a última hora, después de tres semanas de suspensiones bochornosas e injustificadas de competición.

El partido se celebró, y ya viene siendo habitual, en una pista que más parecía un pedazo de playa de la barceloneta que no el escenario de la mayor competición de paddle de la ciudad, lo que provocó innumerables caídas y algunos patinajes dignos de otros deportes.

La pareja McSanz - Eduardedberg marcó en seguida la línia por donde quería que se disputara el partido: juego ágil y rápido, definiciones en la red, lucha constante y solidaridad inquebrantante. Aprovechando además que las ansias de tantas jornadas sin jugar pasaban factura a Uri Becker y, de rebote, a Danilovic se anotaron el primer set y, rápidamente,cobraron ventaja en el segundo 3 a 1. Pero, ai las, como suele suceder a la brava pareja, se perdieron con preciosismos inecesarios y acabaron dando vida a unos contrincantes que estaban apunto de hincar la rodilla. Sin saber como ni donde, se encontraron con un 5-4 en contra y un 40 a 0 y cuando quisieron reaccionar ya era demasiado tarde. Set para Danilovic y Uri Becker.
El tercer set parecía que las cosas volverían por sus cauces normales pues McSanz y Eduardedberg volvieron a jugar de forma precisa y preciosista, pero no contaban con que Danilovic se mutiplicaria por 6 y devolvería todos y cada uno de los mazazos que le mandaban des del otro lado de la red (la cual cosa provocó que terminara el partido en el suelo, pierna dirección cielo y requeriendo asistencia médica). En el momento clave de este tercer set, McSanz nos recordó al McSanz de los viejos tiempos, más pendiente de si los jueces le debían una decisión polémica que solo veía él, de un viento inexistente o de los pelos de la barba del vecino del quinto, no quiso o no supo jugar los puntos decisivos. Eduardedberg lejos de tomar las riendas de la situación, se contagió y terminó tirando el partido sin saber se lo estaba jugando. Triste e immerecido final para una de las parejas que mejor juego viene desplejando en el torneo.

El tercer tiempo empezó con una reclamación al comité único de logística por tener que jugar siempre en esa suerte de pista de paddle beach. La respuesta del entreñable Francesc pusó al descubierto su mala relación con las nuevas tecnologías y la buracratización de las gestiones que ha venido desempeñando des de tiempos immemorables. De todas formas, parece que no será dificil canviar de pista. Y al final, jarra en mano, despedida a Uri Becker que emprende viaje a tierras andinas a contactar con especialistas para recuperar su mejor juego. Buen viaje y buena suerte, compañero.

Eduard Besa

Avui, tampoc

6 2 6 Dani/Alex
4 6 3 Edu/Berni

Si el “aquest any, tampoc” fue durante muchos años la frase de cabecera del socio del Barça, el “avui, tampoc” va camino de convertirse en la sentencia más repetida por Berni Robredo cuando llega a casa los jueves por la noche. Lo bueno del caso es que el hombre sale siempre entusiasmado, convencido de la victoria y hasta prometiéndole la victoria a su hija, gesto, todo hay que decirlo, que a su mujer le merece muy poca credibilidad, por no decir ninguna, a estas alturas de la película. Si bien es cierto que la pareja Robredo-Eduardberg sugería buenas sensaciones, después de ganar sus dos últimos partidos, no lo es menos que los largos Danilovic-Mac Sainz se presentaban como un escollo rocoso. Llegaba la hora de la verdad tras el fiasco de la semana pasada, en que la lluvia (de cerveza) impidió a los contendientes saltar a la pista... y casi llegar a casa. Danilovic y Mac Sainz no las tenían todas y empezaron a buscar excusas durante el calentamiento, el primero por una excursión dominguera a una montañita que cualquiera subiría silbando, y el segundo aireando a los cuatro vientos que, como siempre antes de jugar, no estaba fino. Jugando al despiste y con una presencia constante en la red se hicieron con el primer set, pero la reacción de sus rivales ya se intuía en los últimos juegos, viéndose confirmada en la segunda manga. Salieron enchufados Edu y Berni, que fueron sumando juegos al mismo tiempo que sus rivales se empequeñecían y MacSainz iba perdiendo los papeles. Pero cuando más ganadores se veían, y con el partido en un puño, muy exigido, se les fundieron los plomos, mandando a la red y a la pared todas las bolas que uno se puede imaginar. Fallaron menos los largos, más solventes, así que se fueron escaldados Eduardberg y Berni Robredo, con una derrota que escuece, y quedándose con las ganas de darle un escarmiento a Mac Sainz. La próxima cita promete emociones fuertes, sobretodo fuera de la pista, con una gala de inicio de temporada que reunirá a todos los jugadores del circuito, y quien sabe si hasta a algún invitado especial. Así que vayan limpiando el polvo del smoking...

Bernat Segurola

La frase célebre

6 6 Dani/Uri
3 4 David/Berni

El partido periódico del Vallpark Arena se encuadraba este jueves dentro de los actos lúdico-deportivos de las Fiestas de Merche. Hasta ultísima hora no se pudo confeccionar un cuarteto de gala, puesto que McAlex declinó la invitación del Ayuntamiento alegando molestias abdominales (minutos más tarde se le veía, gintonic en mano, rondando bares de la Barceloneta, por dónde ya se le conoce).

Berni Robredo y Marat Carpin hicieron pareja con el objetivo de inaugurar su casillero particular de victorias y abandonar ambos el farolillo rojo compartido de la clasificación individual. La noche era propicia para este fin, puesto que Uris Becker volvía a los terrenos de juego después de un largo parón veraniego y estaba más pendiente de sus quehaceres por tierras incas y Danilovic, a su lado, se encontraba sin su raqueta oficial. Algún maleante o mitómano había saqueado el vestuario en la última jornada obteniendo el preciado trofeo.

El partido empezó con una frase antológica de Marat Esperpéntico Carpin, que seguro será recordada a lo largo del curso. Debido a motivos de ética periodística y moral puritana la redacción del periódico ha decidido no revelar el contenido de estas declaraciones. Los afortunados que logren reserva para la gala de temporada el 15 de octubre podrán conocer la célebre frase.

Empezó el partido frío, con muchas interrupciones, y sólo Uris Becker, boleando implacablemente desde la red, parecía saber a qué jugaba. Con un 4-1 en el marcador a su favor Danilovic se quedó atónito por momentos, giró la mirada hacia Carpin, enfocó la vista hacia su mano y vio que el ruso estaba jugando nada menos que con la raqueta que le habían birlado semanas antes. El loco Carpin jugó al despiste y catapultó todas las excusas hacia el bueno de Francesc, el inefable y atento recepcionista. El set no daba para más y terminaba con un claro 6-3.

En el segundo set Robredo y Carpin se entonaron y con empuje y un padel espectáculo lograban empatar a 4 juegos y 15-40 a su favor. Pero les falló el pulso y los nervios y el corazón y las piernas y la cabeza. A partir de allí no lograron un punto más y dejaron escapar el set y el partido.

De mutuo acuerdo decidieron las dos parejas jugar un tercer set, con el objetivo de maquillar el resultado y suavizar unas pésimas estadísticas. La nula calidad del juego desarrollado por las dos parejas, la falta de motivación y el ridículo desplegado ante el poco público que quedaba ha obligado a la Federación a anular el dichoso tercer set. A pesar de que lograron terminarlo, el resultado quedará sepultado en la vergüenza de los 4 contendientes.

Daniel Relaño