Mostrando entradas con la etiqueta Bernat Segurola. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bernat Segurola. Mostrar todas las entradas

Mama, por!

Ríanse ustedes del cagómetro del Marca. Y les advierto: prepárense para escuchar excusas de lo más variopinto: que si un jabalí de Collserola me ha arrollado mientras iba en moto, que si tengo que ayudar a la mudanza de un amigo, que si el perro me ha cogido anginas, que si estaba haciendo un curso de macramé que me regaló mi mujer… Pero no se engañen. A la hora de la verdad, todos encerrados en casa, a cal y canto, con cagarrinas, esperando que pasara la tormenta. El anunciado regreso de Nadalfred y Berni Robredo hacía ya unos días que le quitaba el sueño a más de uno. Y la posibilidad que ayer se alinearan juntos, con un vendaje en los ojos y a la pata coja, y mandaran a la lona al primero que pasara por allí, sembró el terror en más de una célebre raqueta. Nadalfred y Robredo se quedaron con las ganas, y la hinchada también. Pero no se preocupen, que lo bueno se hace esperar y todo llegará. Así que disfruten de lo que queda de año y nos vemos en el 2012!

Bernat Segurola

El cielo y el infierno

Edu/Berni  12
Marc/Ignasi  10
Hacía mucho tiempo que el Vallparc no vivía un partido como el de ayer, y habría que rastrear a fondo la hemeroteca para encontrar un equipo que abandonase la pista tan exultante y otro tan abatido. El duelo fue enorme, grandísimo, y un empate hubiera sido lo más justo. Sucede que, como en el lejano Oeste, solo uno podía salir con vida. Así que el desenlace fue glorioso para Eduardberg y Berni Robredo y cruel, muy cruel, con Marc Connors e Ignasi Santana, a quiénes les habrá costado conciliar el sueño. Los diversos match ball que desaprovecharon les habrán provocado más de una pesadilla. Especialmente el primero de ellos, con 9-5 en el luminoso, cuando Eduardberg y Robredo estaban totalmente contra las cuerdas y sin entender nada, tras una igualdad inquebrantable hasta el 5-5.

Pero Connors y Santana fallaron y dieron vida a un rival moribundo, que supo sufrir y encadenó cuatro juegos consecutivos. Con 9-9 y casi todos los juegos llegando al “deuce”, el partido empezó de nuevo y entró en otra dimensión, con los dos equipos librando una batalla descomunal, a pecho descubierto, ambos al ataque, abjurando de Amarrategui. Lo volvieron a tener Connors y Santana, con 10-9 y un par más de match balls, pero la resistencia de Eduardberg y Robredo fue numantina. Y su zarpazo final, definitivo. Tras adelantarse 11-10, al segundo match ball no fallaron. El Tigre de l’Hospi, que se había presentado a la cita con su nuevo look, homenaje a Raúl González Blanco, quedó muy tocado, y sus declaraciones en la zona mixta delataban su estado de ánimo: “Lo que ha pasado ha sido de una crueldad intolerable. Me tienen envidia porque soy guapo, rico y de l’Hospi”. Su colega Santana, el de la raqueta de madera, se quedó con la miel en los labios por tercera semana consecutiva a pesar de una actuación portentosa, pero el tercer tiempo no le fue mal del todo. El bueno de Francesc necesita toallas y Textil Espinal, siempre con la caña a punto, ya ha tomado nota.

Bernat Segurola

Ahogados en la orilla

Edu/Alex  10
Ignasi/Berni  8
9 de la noche. Tiempo de descuento, con el nuevo turno esperando para entrar en pista. El luminoso marca un 9-8 para Eduardberg y MacSainz, pero tienen el trasero tan apretado que no les pasaría un guisante. Robredo y Santana, con ventaja en el juego y saque a favor, tienen la pelota que valdría el empate y culminaría una remontada prodigiosa, tras ir por detrás 8-3. Pero las prisas les traicionan. Fallan la primera oportunidad. Y también la segunda, por el canto de un duro. Eduardberg, en cambio, no se muestra tan generoso y resuelve la incertidumbre, no sin más suspense todavía. Su bola toca la red, pero acaba cayendo mansamente en la pista de sus rivales. Ya saben, como en el film de Woody Allen al que otras veces nos hemos referido. Del 9-9 al 10-8. Acaba el partido y Eduardberg y MacSainz, a los que no les llegaba la camisa al cuello, se abrazan, mientras Robredo y Santana se quedan exhaustos. Tras tanto nadar acaban muriendo en la orilla. Su esfuerzo físico y anímico merecía sin duda mejor premio. Nunca se dieron por vencidos, pelearon todas las bolas y cayeron con la cabeza muy alta. Incluso vieron la victoria al alcance de la mano cuando MacSainz, desquiciado, empezó a lanzar la raqueta al suelo con empate a ocho juegos. Con la sufrida victoria en el bolsillo, a los vencedores les faltó tiempo para sacar pecho, anunciando uno a los cuatro vientos que este año sí, que va a por el título (¿a quién me suena?), y insistiendo el otro en rebautizarse como Federer. Anda crecido el tal MacSainz, quién en un mes ya ha ganado los mismos partidos que en todo el año anterior y amenaza de convertirse en el jugador revelación. Pero ojo que la Liga, como los partidos, es muy larga. Y atención también al nuevo fichaje mediático, el mítico Ignasi Santana, que exhibió algunos golpes certeros desde media pista. Robredo, ya saben, el campeón por accidente, empezó la temporada besando la lona, pero está dispuesto a vender cara su piel.

Veremos si sus clases junto a MacSainz sirven de algo.

Bernat Segurola

Sorpasso con crueldad y alevosía

Edu/Alex 8
Marc/Berni 7
Cuando un jugador que ha ganado dos partidos en todo el campeonato llega a los vestuarios anunciando que está tan convencido de la victoria que ni ha cogido la cartera, uno podría desternillarse de la risa. Más cuando el mismo jugador, al segundo juego del partido, empieza a jurar en arameo y a darlo ya todo por perdido. Pero MacSainz, de la mano de Eduardberg, río el último y río mejor. Porque el pádel, como la vida misma, da muchas vueltas y depara sorpresas, y si no que se lo pregunten a Marc Chang y Berni Robredo. Tras un inicio ajustado, tenían el partido encarrilado con un 7-4 en el luminoso, e incluso el Tigre de l’Hospi tuvo el detalle de acercarse a MacSainz para animarle. Pero el largo respondió al toque de corneta de su compañero Eduardberg, siempre excelso, que acudió al rescate del equipo y se lo echó a cuestas. Al juego ofensivo de ambos respondieron Chang y Robredo empequeñeciéndose cada vez más, hasta dejarse empatar, faltos de ambición y acierto. Aunque el guión les reservaba todavía un episodio de una crueldad insospechada. Sus rivales se pusieron por delante 8-7 segundos antes que sonara la bocina final, para sorpresa de los mismos contendientes, quienes desconocían que el reloj se agotaba. Así que unos se tropezaron casi de casualidad con la victoria y otros se quedaron con una cara de tonto que les durará unos cuantos días, como aquel al que lo adelantan por la derecha a pocos metros de la meta. Si van a un concurso de tontos quedan segundos, por tontos.

Bernat Segurola

¡Viva el guaraná!

Dani/Berni 10
Marc/Alex 8

Marc Chang tendrá que ir a la tienda donde le preparan los brebajes y exigir responsabilidades, aunque seguramente ya será demasiado tarde, porque el campeonato se le esmuñe. Desesperados ante el horizonte que se les avecinaba, el Tigre de l’Hospi y su testaferro MacSainz se hartaron de cápsulas y líquidos de dudosa procedencia, en su afán de ganar como fuera. Una maniobra más que se sumaba a las presuntas conspiraciones judeo-masónicas-federativas y las llamadas acosadoras a sus rivales, con total impunidad y ante la pasividad del comité de competición. Pero nada, absolutamente nada, pudo impedir la victoria de Danilovic y Berni Robredo, que se alzaron con alguna cosa más que un triunfo. Especialmente el segundo, quién, aunque parezca una broma de mal gusto, acaricia el campeonato. Como le gusta repetir, él pasaba por allí, así como quien dice por accidente, y se tropezó con el liderato. Pero allí sigue, entrado ya el mes de julio, para sorpresa suya y perplejidad ajena, a pesar de exhibir el drive menos ortodoxo de campeonato, entre otras carencias que saltan a la vista. En cualquier caso, las posibilidades de Marc Chang para no cerrar otro año en blanco pasaban por una victoria que no llegó, aunque la peleó hasta el último suspiro. Hubo partido de principio a fin, con un marcador alternado y tan ajustado que impidió ventajas de más de dos juegos por parte de ningún equipo. Chang y MacSainz firmaron uno de sus mejores partidos como pareja, pero no contaban con la resurrección de Danilovic, quién ya suma dos partidos consecutivos sin romperse, todo un hito. El largo tiró del carro el día en que Robredo las vio más cuadradas, en especial en el resto, deficiente buena parte de la noche. Sucede que cuando se entraba en la fase decisiva de la contienda las sustancias de Chang y MacSainz empezaron a perder efecto, y a los dos, de bajón, les entró el tembleque de piernas y acabaron abatidos. A la hora de cerrar esta edición no había noticias de Marc Chang, pero fuentes de su entorno auguraban que no pegaría ojo en toda la noche. No solo por la derrota, sino, sobretodo, por el chute de guaraná, jalea real y ginseng que el pobre hombre llevaba encima.

Bernat Segurola

Patch tiene trabajo

Alfred/Berni 10
Marc/Alex 5

La amenaza que se cierne sobre todos los mortales está un poco más lejos, y la posibilidad que Marc Chang cierre otro año en blanco un poco más cerca. Ayer por la noche, tras lo sucedido en el Vallparc, la Brunete mediática paró máquinas y mandó al congelador todo el merchandising que tenía a punto, desde los posters desplegables a todo color del Tigre de l’Hospi hasta las promociones de pantuflas, mantas y vajillas con su estampa. La razón, que Chang fue abatido y se desplomó hasta la tercera posición. Él y MacSainz, angustiados por sus urgencias, acabaron sucumbiendo ante Nadalfred y Berni Robredo, incapaces los primeros de soportar la presión de un partido que llegaba precedido de una fuerte carga ambiental. El Tigre ya le había visto las orejas al lobo a media mañana, cuando se descolgó, al más puro estilo Mourinho, con la denuncia de un supuesto amaño del calendario para perjudicarle. La federación y la hemeroteca, ese otro juez insobornable, se encargaron de desmentirle cinco minutos después. Pero la polémica ya no dejó de acompañar nunca al partido, con presuntas llamadas amenazantes horas antes de saltar a la pista. Ya sobre la hierba, Chang y MaSainz ingirieron unas sustancias de dudosa procedencia, pero las pilas les duraron medio partido. Ciertamente, hasta el 5-5 firmaron una actuación más que notable, especialmente MacSainz, muy atinado. Tenían problemas Nadalfred y Robredo para imponer su juego, mientras sus rivales daban guerra, satisfechos de que hubiera partido. Fue bonito mientras duró, porque tras perder un juego que tenían encarrilado, Chang y MacSainz se fueron para no volver. Nadalfred y Robredo imprimieron una nueva marcha a la contienda y sus rivales se descolgaron. Con 8-5, MacSainz, que ya hacía rato que juraba en arameo, deleitó al respetable con uno de sus raquetazos marca de la casa, que le obligará a rascarse el bolsillo la próxima semana con una nueva adquisición. Ya en la zona mixta, Chang tuvo la desfachatez de declarar que “nunca antes Nadalfred y Robredo habían tenido el culo tan apretado”, a lo que estos le preguntaron por la nueva posición que ocupaba en la tabla. Berni Robredo, que pasaba por allí, vuelve a recuperar el liderato, con Nadalfred pisándole los talones. Marc Chang vuelva a bajar a la tierra, al menos de momento, y Patch tendrá trabajo para recuperarle anímicamente. Y MacSainz sigue sin poder dedicarle una victoria al bueno de Rai. Dicen que lo bueno se hace esperar. El final de temporada pinta emocionante.

Bernat Segurola

Mourinho coge la raqueta

Uri/Alfred 10
Berni/Dani 8

Si a alguien todavía le quedaba alguna duda que los partidos a diez juegos son muy largos, dan muchas vueltas y pueden girarse como un calcetín, ayer se le despejaría definitivamente. La pareja Danilovic-Robredo, en un ejercicio de ilusionismo colosal, dejó escapar el partido tras un 5-1 inicial que insinuaba un paseo militar para ellos y los peores presagios para Nadalfred y Uricevic. Las causas de tal descalabro cabe buscarlas en la sombra de Mourinho y su peculiar concepción del deporte, donde el fin justifica los medios. Sabido es que al Vallparc unos van a jugar y otros a competir, y a nadie se le escapa a cual de los dos grupos pertenece Nadalfred. Así que, ante el rumbo que cogía la contienda, ordenó un reajuste táctico con Uricevic a la red y él en el fondo de la pista. Nada nuevo en la viña del Señor, porque la misma estrategia fue empleada semanas atrás ante Marc Chang y el mismo Robredo, aunque con desenlace distinto, ni que fuera por el canto de un duro. No tuvieron la misma suerte Danilovic y Robredo, desnortados e incapaces de encontrar la fórmula de desarmar a sus rivales. 6-6, 8-7, 8-8… y sorpasso en los últimos minutos del partido, con dos juegos que valieron la victoria ante la impotencia de sus desquiciados contrincantes, que se quedaron con cara de tontos, cual equipo de fútbol que, tras dominar prácticamente toda la contienda, cae derrotado en los últimos minutos por un latigazo del rival en un contraataque. Todos los planteamientos son legítimos y no hay que restar méritos a una gran remontada, pero el peaje fue demasiado caro, con el partido reducido a un monótono intercambio de golpes entre tres. Así que solo Nadalfred salió contento. Y pocas cosas más cabe destacar, más allá de una nueva lesión de Danilovic, que no hay forma que acabe entero un partido.

Bernat Segurola

Cornuts i pagar el beure

Edu/Uri 9
Dani/Berni 7

El globo de Berni Robredo se deshincha de forma irremediable, y al hombre se le empiezan a aparecer viejos fantasmas. La semana pasada claudicó contra dos tipos que, además de parecer duros, lo eran, pero la derrota de ayer no tiene perdón alguno. Contó, eso sí, con la inestimable ayuda de su viejo camarada Danilovic, quién no anda nada fino, ni de físico ni de terrado. Exiliado de su domicilio, abandonado a su suerte por su mujer y su suegra, encolerizado por las tareas organizativas, y con los paletas poniendo a prueba su paciencia y los aprendices de empresarios dándole la brasa, el pobre hombre no da una a derechas. Y lo que es peor, a los dos se les quedó cara de tonto. Porque llegaron puntuales a la cita (aunque algunos no se dan por enterados, es a las siete y media) y esperaron pacientemente a sus rivales en la pista, libre. El primero, Uricevic, llegó a las ocho menos cinco. Y el segundo, Eduardberg, a las ocho y cinco, entre abucheos del respetable. La impuntualidad tuvo premio. Los rivales desquiciados y el primer juego, el psicológico, antes de empezar, en el bolsillo. Y el segundo. Y el tercero. Desenchufados todo el partido, Danilovic y Robredo vieron como la contienda se les iba escurriendo de las manos a la espera de una reacción que nunca llegó. Siempre a remolque y desatinados, desaprovecharon las ocasiones que tuvieron de entrar en el partido, cómodo para Eduardberg y Uricevic, que iban haciendo la suya sin demasiados sobresaltos. Los cuatro brindaron un colosal homenaje a la anarquía táctica. A pesar de la derrota, difícil de digerir, Robredo sigue líder gracias al ausentismo de Marc Chang, atareado con el busto y la placa que se regala, encantado como está de haberse conocido. Danilovic, por su parte, necesita una semana en un balneario con todos los gastos pagados. ¿He dicho pagados? Pues eso, cornuts i pagar el beure.

Bernat Segurola

Ver para creer

Edu/Berni 8
Marc/Alex 6
Si ahora mismo aterrizara un marciano en la Tierra, diera con sus huesos en el Vallparc e imaginara al líder de la competición, pensaría en un tipo atlético, con una técnica depurada y un carácter ganador inquebrantable. Cualidades todas estas que, lamentablemente para él, no posee Berni Robredo. Así que habrá que atribuir su flamante liderato a fenómenos tan paranormales que ni el mismo marciano alcanzaría a entender. El caso es que el pobre infeliz que hace apenas un año malvivía en la parte menos noble de la tabla es hoy el que los ve a todos por el retrovisor, circunstancia que, más que decir mucho de él, dice muy poco de los demás. El monumental “sorpasso” se produjo, eso sí, tras un final agónico que se resolvió por el canto de un duro tras un partido camaleónico. Con un incontestable 4-0 inicial, Eduardberg y Robredo ya se veían degustando unos chocos y unas cañas, pero no contaban con sus rivales ni con el nuevo sistema de puntuación, que no permite treguas de ningún tipo y exige victorias muy trabajadas. A diferencia de antes, ahora nada está ganado ni perdido hasta que suena la bocina, así que Marc Chang y MacSainz, en una reacción encomiable, consiguieron meterse en el partido e ir recortando juegos. No era poco lo que se jugaban unos y otros, así que asomó el resultadismo en los momentos cruciales del partido, con un juego menos espectacular y más previsible, siempre emocionante. Eduardberg, excelente a pesar del catarro que llevaba cuestas, sostuvo al equipo en los momentos menos brillantes de Robredo, que fue de más a menos, mientras la amenaza de perder el liderato hacía sacar lo mejor de sí mismo a Marc Chang y éste arrastraba con su buen juego a MacSainz, al fin centrado en la pelota y no en marrullerías diversas. Con 7-6, Marc y Alex tuvieron el empate al alcance de la mano, pero sus rivales aguantaron la embestida final y se hicieron con un juego que, sin saberlo, acabaría decidiendo el signo del partido. Además del sorprendente liderato de Robredo, la noche dejó otra noticia no menos importante. MacSainz no vio conspiraciones arbitrales ni judeomasónicas y encajó bien la derrota, hecho que acabó de dejar al pobre marciano totalmente perplejo.

Bernat Segurola

Urgen decisiones

Marc/Berni 6 1
Alfred/Àlex 4 3
Siete y media de la tarde. Marc Chang, Nadalfred y Berni Robredo se encuentran ya en las instalaciones del Vallparc, como manda el reglamento federativo. Hay pista libre, pero son tres. MacSainz hace acto de presencia a las ocho menos cinco minutos. Los dos equipos debaten si juegan a los dos sets tradicionales o a un solo set a diez juegos. Superado el calentamiento, hay al menos una hora entera por delante y se decide seguir con el sistema tradicional. ¿Decisión equivocada? Quizá, pero al fin y al cabo es el sistema vigente en la competición oficial, mientras nadie diga lo contrario. En cualquier caso, decisión no unánime pero inapelable desde el momento en que se toma: antes de empezar a jugar, como lo acuerdan los jugadores y reza el sentido común. Empieza el intercambio de golpes y la pareja Nadalfred-MacSainz se adelanta 2-0. A Chang y Robredo les cuesta meterse en el partido pero remontan la desventaja inicial. La contienda está reñida, Nadalfred y MacSainz –más entonado que en su últimas apariciones- despliegan un juego ofensivo mientras Chang y Robredo se defienden de forma más que notable, con su habitual juego desde el fondo de la pista. El primer set acaba 6-4 a favor de los bajitos. Y hasta aquí la crónica de lo que era un buen partido en un buen ambiente, porque lo que vino luego cabe clasificarlo en otro apartado. MacSainz se pasó de la raya en su habitual numerito al que nos tiene acostumbrados. Al percatarse que no habría tiempo de acabar, y al antojo de sus caprichos, intentó cambiar las reglas del juego a medio partido, insistiendo en que el vencedor se decidiera al mejor de diez juegos. La perplejidad de Marc Chang y Berni Robredo dejó paso al enfado cuando, ya en los vestuarios, MacSainz acabó de perder los papeles. Que si sus rivales han ganado el primer set “de churro”, que si no se pueden considerar vencedores, y que si él no ha perdido. Todo ello mientras abomina del sistema de puntuación, el mismo que le parecía perfecto cuando él era el beneficiado y, tras ganar un set, se dedicaba a perder tiempo, como él mismo llegó a reconocer en una ocasión. Un relato paranoico que llegó a motivar momentos de tensión y palabras poco amables. Ante tales circunstancias, hay que hacer dos comentarios. Uno, y más importante. Hay que saber ganar y perder, ser honesto y respetar al contrario. Y dos. Hay que decidir, mediante votación popular de urgencia, si se adopta el sistema de juego de un set a diez juegos. Desde aquí mi voto afirmativo, aunque solo sea para evitar que se repitan espectáculos lamentables como el de ayer. Uno va a jugar y divertirse, no a enfadarse con los amigos.

Bernat Segurola

Bon any nou a tothom!

2 6 6 Alfred/Berni
6 4 3 Edu/Uri

El penúltimo día del año, en plenas fiestas y empachos, y en una tarde lluviosa y perra. Cualquiera de los mortales en su sano juicio hubiera respondido a la oferta de irse a jugar a pádel con el clásico “idme esperando que ahora vengo”, pero cuatro desalmados aparecieron por el Vallparc. Parking semidesierto y todas –sí, sí, todas- las luces de las pistas apagadas. Ambiente desangelado nunca visto. Suerte que ahí estaba el bueno de Francesc para darle al interruptor y acabar con tanta penúria. Los jugadores optan por la Pista Central, convertida en una alfombra verde... con trampa. Nadalfred, que salía de una gastroenteritis, y Berni Robredo, recién llegado de su stage bucólico en Tavertet, digiriendo todavía la “vedella amb bolets” del mediodía, no dan una a derechas en el primer set y pierden estrepitosamente ante el siempre excelso Eduardberg y un sorprendente Uricevic, que estrenaba raqueta. A la vista del resultado, o antes jugaba con una raqueta agujereada, o la flamante raqueta hace milagros o en la tienda le enseñaron a jugar. O las tres cosas a la vez. Al otro lado, superado por las circunstancias del partido y la pista mojada, que envenenaba todas las pelotas que recibía, Robredo seguía sin olerla en la segunda manga, realizando un partido calamitoso, posiblemente el peor de esta temporada. Pero ahí estaba el omnipresente Nadalfred sosteniendo al equipo, liderando una remontada tan laboriosa como sufrida. 5-4 y empate a uno. Berni empezó al fin a entrar en el partido, consiguiendo incluso devolver más de dos pelotas seguidas, a la vez que Eduardberg y Uricevic comenzaban a bajar a la tierra errando algunos golpes, así que el set definitivo se resolvió de forma más rápida y menos emocionante de lo que cabía esperar. Se acabó la contienda como acaba también hoy el año, así que solo cabe desear a todo el mundo un feliz 2011.


Bon any nou a tothom i fins l’any que ve!

Bernat Segurola

Al fin cayó el Tigre

7 6 Dani/Berni
5 4 Marc/Uri

Siete menos cuarto de la tarde de ayer jueves. Berni Robredo, siempre a la última, se está probando unas prendas en una conocida tienda de moda del Paseo de Gracia barcelonés. Suena el teléfono con insistencia. Es Marc Chang. “Escolta, que està plovent. Què fem?” Robredo advierte el miedo en su interlocutor, hasta ayer líder imbatido en la competición, pero desactiva rápidamente el amago de retirada informándole que en el centro de la ciudad el suelo está mojado, sí, pero no llueve. Así que un rato más tarde se encuentran en el Vallparc. Ahí estaba también el infatigable Murphy, a punto para hacer empezar a llover, ahora sí, en el momento en que los jugadores saltaban a la pista. Lluvia fina pero constante, mal asunto para jugarse los cuartos, aunque ideal para apelar a la épica, más cuando la igualdad parecía inquebrantable. A cada juego de un equipo respondía el otro con la misma moneda, fieles todos a su estilo. Los golpes precisos y certeros de Danilovic, omnipresente, se complementaban con el juego combativo y voluntarioso de Berni Robredo, que sacaba pelotas como podía, con su estilo tan poco ortodoxo como efectivo, a imagen y semejanza de aquellos remates estrafalarios de Julio Salinas con la punta del cordón de su bota mientras caía. Al otro lado, Marc Chang dejaba muestras de su calidad desde el fondo de la pista mientras Uricevic no perdonaba en su agresivo juego en la red. Aunque se impusieron los primeros por 7-5, había partido y la segunda manga pintaba igual de emocionante, para suerte de la hinchada. Hasta que Danilovic y Robredo rompieron el servicio de sus contrincantes y se adelantaron 4-1. La victoria parecía encarrilada, y al Tigre de l'Hospi el set se le empezaba a hacer más largo que su último viaje en Renfe. Pero ciertamente él y Uricevic vendieron cara su piel, entrando de nuevo en el partido con un inquietante 5-4. Salvaron el pellejo en el primer matchball pero no pudieron con el segundo, en una de las jugadas más inverosímiles de la noche. Un globo de Robredo que apuntaba al tercer anfiteatro acabó en el último rincón de la esquina del campo, para desdicha de Uricevic y Chang y gloria de Berni y Danilovic, a quién no le llegaba la camisa al cuello mientras la bola dibujaba una parábola a la postre definitiva. Al fin el Tigre fue abatido.

Bernat Segurola

La Cenicienta se viste de corto

6 6 2 Alfred/Berni
4 1 6 Edu/Uri

Constatada la obstinación de tantos jugadores por encargar niños a las cigüeñas de París, voy a tomarme la licencia de contarles un cuento. Érase una vez un partido que empezó a las siete y media de la tarde, en la añorada Pista Central, temporalmente libre. Eduardberg y Uricevic, a un lado, y Nadalfred y Berni Robredo, a otro, se disponían a batirse sobre una alfombra verde. Sucedió que a los primeros se les apareció la hada con la dichosa varita mágica, y empezaron a ganar todos los puntos que jugaban con una facilidad pasmosa, mientras sus rivales eran incapaces de superarlos, cuando no se estrellaban contra la red o la pared. Pero con 4-1 en el luminoso ocurrió un hecho trascendental. A Eduardberg y Uricevic les dieron las ocho, como a Cenicienta le dieron las doce. Y debían cambiar de pista, como a ella le tocaba volver a casa. Ahí acabó su sueño y empezó su pesadilla. Pasaron el mismo trance que la célebre muchacha. La pista habitual donde se reanudó la contienda se convirtió en su particular calabaza, las zapatillas que les habían llevado en volandas se transformaron en plomo, y todas las pelotas que tocaban en melones. Sin rascar bola, perdieron la friolera de nueve juegos consecutivos, uno tras otro. Dicho de otro modo, no estaban para más cuentos Nadalfred y Robredo, que remontaron el primer set y sentenciaron el segundo a un ritmo vertiginoso. Decidido el partido, llegaron los minutos de relleno, esos que sirven para que el perdedor salve su honor y maquille el resultado. Eduardberg y Uricevic se pusieron 2-1 y soñaron con seguir la contienda, pero el príncipe no acudió a su rescate. Los que sí llegaron fueron los del turno siguiente, así que no tuvieron más remedio que abonar las cervezas, no sin antes rechistar con excusas de mal pagador, como el penoso estado de la pista, que dicho sea de paso parece la playa de la Barceloneta.

Bernat Segurola

A la salud de Bob Marley

6 1 Dani/Berni
1 4 Alfred/David

Ni estarse tres meses sin coger una raqueta, ni la interminable lesión en la muñeca tras su caída de un cocotero, ni la ausencia de pretemporada alguna, ni el estado de shock producido por darse de bruces con un monumental alijo de marihuana, ni la hora y tres cuartos (sí, sí, lo han leído bien, 1 hora y 45 minutos) en el coche para llegar a las instalaciones del Vallparc. Ni Nadalfred ni Marat Carpin. Nada, absolutamente nada ni nadie, pudo frenar a Berni Robredo, que superó todas las adversidades que uno pueda llegarse a imaginar. Había lanzado un aviso a navegantes, volvía con fuerza, pero muchos se lo tomaron a broma, incluso desternillándose los más insensatos. Pero él llegó, se calzó sus zapatillas, saludó a la hinchada y chocó sus manos con Danilovic. Y empezó la exhibición, que culminó con un 6-1 inapelable que dejó en muy mal lugar a sus rivales, incapaces de entender qué carajo estaba pasando, especialmente Nadalfred, poco o nada acostumbrado a recibir rapapolvos de este calibre. La crónica edulcorada de un regreso anunciado acaba aquí, porque lo que vino a continuación estuvo a punto de mandarlo todo al traste. En un sorprendente ejercicio de mutación y generosidad, difícil de entender, los dos equipos intercambiaron sus papeles. Reaccionaron Nadalfred y Marat Carpin como un león herido ante el aturdimiento de Danilovic y Robredo, que volvió a ir por los suelos con una de sus caídas “escarabajo” marca de la casa. Despertó la Bestia, pero era demasiado tarde. Mientras no llegue el crudo invierno, el reloj es implacable.

Bernat Segurola

El ejército de Pancho Villa

6 6 Alex/Bernat
2 3 David/Uri

No desaprovecha ninguna oportunidad de quedarse con el personal el comité de competición, que programó un duelo insólito en plena recta final de temporada. El cartel era tan sorprendente como incierto el resultado, y el perfil de los contendientes amenazaba con convertir la contienda en una especie de camarote de los hermanos Marx. Sucede que MacSainz y Berni Robredo, acostumbrados a papeles más secundarios, se reivindicaron y dieron el “sorpasso” con una actuación sobria, suficiente para abatir a sus rivales. Desnortado Uricevic y falto de forma Carpin, quién mandó diversos melones al tercer anfiteatro, el primer set se resolvió con una rapidez poco habitual. Conscientes que el asunto pintaba mal, Uricevic y Carpin pasaron a la ofensiva en la siguiente manga, tras sacarse el segundo las legañas de los ojos y conseguir algunos “aces” gracias a su saque, siempre al límite del reglamento, como le tuvo que advertir el juez de silla. Con 2-2 se dirimió el juego clave del partido, que de tan disputado se hizo eterno, casi tanto como el partido de los tres días en la catedral de Wimbledon. Tras despreciar ambos equipos numerosas ventajas, MacSainz y Berni Robredo se llevaron finalmente el gato al agua, al tiempo que sus rivales firmaban su rendición. Convertidos definitivamente en el ejército de Pancho Villa, Uricevic y Carpin tiraron la toalla y empezaron a aflorar los desaires. “No sóc el Correcaminos”, se escuchó que le decía el uno al otro, ante la acusación de jugar andando. Cautivo y desarmado el ejército villano, incluso hubo tiempo de finalizar el partido. Y lo que es mas increíble, la maltrecha raqueta de MacSainz se marchó intacta a casa, sin ir por los suelos ni una triste vez.

Bernat Segurola

Juega despacio que tengo prisa

6 2 Marc/Alex
4 5 Dani/Berni

Ha llovido (y nevado) mucho desde el bochornoso episodio del pucherazo, la pasada temporada, cuando la actitud de Marc Chang y Marat Carpin hizo correr ríos de tinta y motivó un escándalo monumental, hasta el punto de acabar provocando un cambio en el sistema de puntuación. Tan poco edificante suceso parecía olvidado, hasta que ayer apareció en escena el trilero de MacSainz, a quien la hinchada y los rivales hace tiempo que le han tomado la matricula. Con el primer set en el bolsillo, ganado justamente, todo hay que decirlo, se dedicó a jugar el segundo andando, con toda la parsimonia del mundo. Incluso obligó a repetir servicios del contrario con el argumento de que “todavía no estaba preparado”, para desespero de Danilovic y Berni Robredo, que finalmente habían encontrado su sitio tras imprimir un ritmo más rápido al partido. Como era de prever, acudió el reloj al rescate de MacSainz y Chang, salvados por la campana cuando perdian 5-2. Abucheado por el respetable, el largo hasta se negaba a terminar la contienda en ninguna otra pista, aún desconociendo si había alguna libre. Y no contento con eso, en el túnel de vestuarios tuvo la desfachatez de reconocer públicamente que había perdido tiempo. Mas alla de este censurable talante, los hechos volvieron a demostrar que ya son demasiadas las veces en que con una hora no basta. Así que, con las cervezas como testigos, ya se puso sobre la mesa la necesidad imperiosa de buscar una solución antes de final de temporada, que pasa por jugar media hora más, en el Vallparc o donde sea.

Bernat Segurola

Visca el Barça!!

7 (7) 6 Alfred/Berni
6(5) 3 Marc/Alex

Con los jugadores cariacontecidos y los animos por los suelos, la tarde invitaba mas a acordarse de los tertulianos de Radio Marca y sus señoras madres que a darle a la raqueta y la pelotita. Pero no estaba la cosa para mas lamentaciones, asi que empezo la contienda y se acabo la tonteria, batiendose ambos equipos en un duelo fenomenal, con un primer set jugado a un ritmo altisimo y que exigio 55 minutos para resolverse. Al juego agresivo de Nadalfred en la red y Berni Robredo al fondo de la pista respondieron Marc Chang y MacSainz con serenidad y perseverancia, punto a punto, colocandose incluso con una ventaja de 5-3. Pero remontaron los primeros, vestidos los dos con zamarra barcelonista, y forzaron un tie break que acabaron apuntandose por el canto de un duro, para suerte de la hinchada, que disfrutaba tanto como contenia la respiración. Sentenciado el primer round, el partido prosiguió en la añorada Pista Central, que presenta un aspecto muy mejorado. Le falto a la segunda manga la intensidad y emocion de la primera, y el Tigre de l’Hospi y MacSainz acabaron bajando los brazos. Elegantes en la derrota, no solo no activaron los aspersores, sino que sufragaron una autentica bacanal, a base de patatas bravas, boquerones, rabas, alitas de pollo y claras a mansalva. El tema cerveza postpartido se ha escapado definitivamente de las manos, y el liston esta ahora muy alto. Por cierto, "avui mes que mai"... visca el Barça!

Bernat Segurola

Murphy hace justicia

6 2 Dani/Berni
4 0 Edu/Alex

Cuando se acerca el final de temporada y uno se juega los cuartos no está para muchas tonterías, así que media hora antes de la contienda Danilovic y Berni Robredo ya se encontraban en las instalaciones del Vallparc, a punto para iniciar la charla técnica, preparar el partido y pulir algunos detalles del juego de Robredo, que buena falta le hace. Un ejemplo de profesionalidad propio de dos padres de familia que contrasta con la ligereza con que se tomaron el partido Eduardberg y MacSainz, a quienes se les vio la noche previa tomando unas copas animadamente tras salir del teatro. No es de extrañar, pues, que a la media hora de darle a la raqueta MacSainz empezara a resoplar, pidiendo descanso e interrumpiendo el ritmo del juego, ante los silbidos de la grada. Mandaban 4-1 Danilovic y Robredo, en plena forma el primero y ofreciendo su mejor versión el segundo, bien posicionados ambos, muy concentrados. Siempre a remolque, Eduardberg y MacSainz no lograban llevar la iniciativa, pero se colocaron 5-4, amenazando una victoria que sus rivales ya daban por descontada. Con juegos largos y ajustados, el reloj corría y prácticamente abocaba a la derrota al perdedor del primer set, así que se vivió un último juego tan tenso como palpitante. Sucede que Murphy no perdona e impone su ley sin clemencia, así que Eduardberg mandó la bola a la red en el momento más inoportuno, costándole el set y el partido. Que MacSanz estampe su raqueta contra el suelo ha dejado de ser noticia, con lo que no dio tiempo para mucho más. Solo un tal Van der Vaart impidió que la noche fuera completa.

Bernat Segurola

El escándalo de las croquetas

6 6 Edu/Berni
2 2 David/Uri

Podría explicarles que las croquetas fueron lo mejor de la noche, pero no solo sería un titular reiterativo y poco original sino que faltaría a la verdad. Porque, para ser exactos, croquetas hubo, sí, aunque a precio de caviar. Vencedores en la pista, Berni Robredo y Eduardberg fueron derrotados vilmente en la barra, atracados por un camarero implacable, que les dejó literalmente helados, colándoles un pushing shot en forma de factura: la friolera de 9 euros y pico por dos claras y cuatro croquetas. Así que se tuvieron que rascar el bolsillo, porque la fianza de sus rivales no alcanzaba para las dichosas croquetas, que se les acabaron atragantando. Díganles tontos a Marat Carpin y Uricevic, que tomaron las de Villadiego nada más acabar el partido, momento en el que ambos se acordaron que tenían una cena. Se fueron a la carrera, corriendo más que en todo el partido. Porque más allá de igualar los dos primeros juegos de cada set, no hubo noticias de ellos. Intentó Carpin una de sus ofensivas trileras, pero no había nada que hacer. Las estadísticas daban por descontada la victoria de unos y derrota de otros, y ayer no era el día para romperlas.

Bernat Segurola

Cenicientas bajo cero

6 6 Marc/Bernat
1 3 David/Alex

No son lo que eran Marat Carpin y Mac Sainz. Ya no se pelean, ni cuentan de tres en tres, ni ven fuera todas las pelotas del contrario (solo algunas) y dentro todas las suyas. MacSainz incluso tardó muchos minutos a estampar su raqueta contra el suelo. Aunque eso sí, en algo no han cambiado, siguen mordiendo el polvo. Publicitó la contienda la Federación como un pulso entre cenicientas que no conocían la victoria, así que Marc Chang y Berni Robredo respondieron al toque de corneta con una actuación estupenda, sobre todo en el primer set, que resolvieron por la vía rápida, aupados ambos sobre sus zapatillas nuevas. La hinchada, siempre insaciable, exigía las tres orejas y el rabo en la segunda manga, provocando una tímida reacción de los desairados Carpin y MacSainz, que igualaron 3-3, insinuando que había partido. Pero ya no hubo más noticias de ellos, más allá del mal perder del largo, que tuvo la desfachatez de afirmar que “no he querido forzar porque no estaba bien físicamente”. No tuvo más historia el partido, y el bolsillo de Berni Robredo al fin volvió intacto a casa. También pueden estar contentos los protagonistas si regresaron sanos y salvo, sin ningún resfriado a cuestas, porque hacía un frío que pelaba. Circunstancia, por cierto, que aprovechó Marc Chang para exhibir su modelito de invierno, más propio de la pasarela Gaudí que de la Pista Central del Vallparc.


Bernat Segurola